lunes, 20 de junio de 2016

ESO ES LO TUYO


Llenar de luz las estancias
y los oscuros caminos,
de colores la mañana
y de palabras
los blancos muros del futuro,

Arañarme el alma sin decir nada,
un gesto, una caricia,
un beso tuyo basta
para “algarabiar” mi sangre
cansada,

Eso es lo tuyo,
ni más ni menos,
la voz y la tierra,
fraguar horizontes
plenos y abiertos
a golpe de caderas,
dormir poco
y soñar mucho,
entretejer historias lindas
en los confines estrellados
del Universo nuestro,

Pasar siempre en silencio
repartiendo algaradas fulgentes
y sinceras
como tu mirada
profunda y queda,

Eso es lo tuyo compañera,
arder de amor en la noche
eterna que no sabe de prisas
ni quejíos quebradizos,
liquidar las manecillas del reloj constante
que perece sobre tus costillas
hermosas y desnudas...

Eso es lo tuyo Ana,
la última canción que me llevo
a los labios esta noche,
la luna entera
enhebrada en tu melena negra
como el betún,
un suspiro disparando solemne
contra la desidia,
un conjuro frente a la agonía
de los días grises
del pesado calendario,

Eso es lo tuyo,
convertir un beso en una liturgia
divina con la que incendiar
los agravios de a diario,
hacer patria de un lunar bendito,
trocar heridas por sonrisas,
traer de vuelta los corazones
perdidos en las ruedas insoslayables
del tiempo maldito.

Eso es lo tuyo compañera,
la frente calma de mujer valiente,
cinco puntas en la estrella,
el yantar de las olvidadas
encontrando su acomodo
bajo los volantes libres de tu falda,

Eso es lo tuyo Ana,
atracar mil amores
en los puertos del alba,
las venas abiertas de pasión,
tus vientos peinando los días,
la noche henchida de besos lentos,
la calle y la vida,
los puños cerrados clamando Libertad
al son de tu paso firme.











Juan Antonio González Molina

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NANAS DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en lunas
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño
que te traigo la luna
cuando es preciso.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.