lunes, 17 de septiembre de 2012

AQUÍ ESTAMOS

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Aquí estamos
para decir basta,
somos los guijarros
que construyen las cañadas,
las veredas,
los caminos
que conducen al futuro.

 Aquí estamos,
alojados humildes
pero constantes
al fondo del zapato,
aquel lustroso
pero ruin calzado
que socava las voluntades
de los ciudadanos
que aun creemos
y creamos,
que somos,
que estamos,
todos aquellos
que catalogasteis
como un cero
-por supuesto-
a la izquierda.
 Aquí estamos
para que no olvidéis
que nuestra sangre
nunca será derramada
en balde,
somos la palabra
que va acompañada
de los actos,
vuestra condena
nuestra Victoria,
 
Aquí estamos
para decir BASTA.

Juan Antonio González Molina

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NANAS DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en lunas
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño
que te traigo la luna
cuando es preciso.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.